Mentiras en Oaxaca sobre muerte de Brad Will

No me gusta, queridos amigos del blog, meterme en cuestiones que puedan llegar a debates recalcitrantes sobre el estado de Oaxaca y sus condiciones sociopolíticas, pero quiero compartirles algo de información que puede ser de mucha utilidad a la hora de opinar sobre el movimiento social que ocurrió en 2006 y que todavía sigue latente. En particular, sobre la muerte de Bradley Roland Will, reportero de Indymedia, quien fuera la gota que derramara el vaso, para que Vicente Fox, presidente de aquel entonces, enviara a la PFP al Centro Histórico de la ciudad.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) es una de esas instituciones camaleónicas, que tanto pueden ser acusadas de formar parte del gobierno y apoyarlo ciegamente -como fue durante el caso Zongolica- y otras veces, si se lee con cuidado, puede notarse un trabajo hecho a detalle que sirve como referencia para evidenciar y denunciar la corrupción que campea en Oaxaca. Muchos pueden decir que con esto no va a pasar nada y que las cosas no van a cambiar, a lo que les reviro: !Pues con esa actitud menos!

Bien, en un informe que entregó el 26 de septiembre de este año, documenta cómo es que todo el aparato gubernamental se movió para tratar de distosionar la verdad sobre la muerte del reportero estadounidense, y tratar de vincular su asesinato con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca. Mediante falta de rigor en las investigaciones, así como propagación de rumores y difamaciones en la prensa local, el gobierno del estado logró que las personas que dispararon contra Will quedaran impunes, y que en una parte del imaginario colectivo de la sociedad oaxaqueña (esa que siempre, cuando meten a alguien a la cárcel, y que aunque no sepa nada al respecto dice: “por algo será”) quedara grabada esa mentira.

¿Cuáles fueron las mentiras que se dijeron?

  • Que el disparo que efectuado en contra de Will ocurrió a menos de un metro de distancia
  • Que recibió un segundo impacto de bala cerca de 15 minutos después del primero
  • Que las personas que estaban cerca de él fueron los responsables de la agresión

Pues bien, primero hay que señalar las incosistencias de cada una de las acusaciones, para que tratemos de entendernos. La CNDH señaló que para empezar, durante la necropsia y la extracción de las balas del cuerpo de Will, el perito recibió una de ellas sin tener guantes puestos, y que estableció que fueron balas de calibre nueve milímetros, cuando en realidad se trataban de balas de revólver calibre 38.

Además, se disección de forma errónea el muslo derecho, y tras obtener un proyectil “se realizó el cálculo del peso sin los aditamentos necesarios, existió descripción inadecuada, vaga e imprecisa de las lesiones “, señala el informe.

Detalla la CNDH una serie de irregularidades, de las cuales destaca el hecho de que la procuradora de aquel entonces, Lizbeth Caña Cadeza -actual auditoria superior en el estado-, señalara en una conferencia de prensa el 15 de noviembre que la diferencia de tiempo entre los disparos contra Will fuera de “entre 15 y 20 minutos”, lo que “nos lleva a la teoría de una confabulación para privar de la vida a un extranjero, para que sea internacionalizado el conflicto”, y que hiciera esta afirmación con base en dictámenes de “criminalística comparativa” y de “criminalística, mecánica de lesiones y mecánica de hechos”, cuando los resultados de dichas pruebas fueron recibidos hasta el 22 de noviembre, siete días después de la conferencia.

La CNDH califica de insubstancial el dictamen que servía para afirmar que Will había sido herido por disparos que salieron de menos de un metro de distancia, debido a que las pruebas sólo arrojaban como resultado que “pudo haber sido a corta distancia el disparo que recibió Bradley Roland, y que el segundo disparo pudo haberse realizado a corta distancia de entre 2 metros”, es decir, no ofrecían una afirmación, sólo especulaciones de como “pudieron” haberse realizado los disparos.

En tanto, la investigación de la Comisión afirma “que el tiempo calculado entre la detonación y el impactó a nivel del epigastrio (primera lesión), ocurrió en aproximadamente 166 milésimas de segundo, tiempo en que una bala calibre 38 especial recorre una distancia de entre 45 a 50 metros (promedio 42.5 metros), lo que pericialmente permite afirmar, con un alto grado de probabilidad, que el victimario se encontraba ubicado detrás del camión de volteo”, lugar donde se encontraban las personas que disparaban contra miembros de la APPO.

Ahora bien, con la afirmación sobre que los disparos tuvieron hasta 20 minutos de diferencia, la CNDH señala que esa afirmación carece de sustento, ya sólo se afirma sin dar razones ni argumentos que los disparos ocurrieron en distintos momentos. En este sentido, el análisis de la institución federal señala que “al momento de recibir el primer impacto de bala era en bipedestación (parado), con la parte anterior de su cuerpo de frente a su victimario, el cual, muy probablemente, se ubicaba por delante y ligeramente a la derecha de éste. En consecuencia, por mecanismo de defensa, el reportero se flexionó hacia delante, lateralizando a la izquierda su cuerpo parcialmente, en el momento en que recibe el segundo disparo, encontrándose el victimario en la misma posición“.

Por otro lado, se indica que la delegación de Procuraduría General de República emitió un dictamen de mecánica de lesiones, en donde asevera que “por las características constantes y circunstanciales observadas en las heridas, de acuerdo con los gráficos analizados, se ubicó a una distancia mayor de 30 y menor de 60 centímetros”. Esta conclusión la hace sólo con el análisis de fotografías y videos de la muerte del reportero, lo cual no es suficiente para llegar a esa aseveración, aun cuando hubieron seis peritos médicos legistas de la PGR quienes realizaron el “reconocimiento médico exterior” y el “dictamen de autopsia”.

Ahora bien, con la inculpación de la APPO en la muerte de Will, la CNDH señala que después de la acusación -en donde se difundieron fotografías de tres sospechosos- miembros del Ministerio Público no tienen evidencias de que hubiesen solicitado el testimonio, localización y/o presentación de las  tres personas en cuestión.

La serie de irregularidades que pueden enumerar son bastante más de las que hasta ahora he comentado, por lo que si desean consultar el informe completo (formato Word, 41 páginas), pueden hacerlo dando clic aquí.

No debemos olvidar que un mar de especulaciones surgieron en torno a la muerte de Will, sobre todo las que lo acusaron de ser un espía, y que incluso, se llegó a acusar a Flavio Sosa de ser el autor intelectual de la muerte del reportero, como reportó el portal Punto y Aparte, que ahora señala como “falacia” dicha afirmación tras la publicación del informe.

Ricardo Alemán fue el columnista de El Universal que trajo a la luz este caso, y termina su columna aseverando que nadie castigará a Ulises Ruiz, porque en el Estado gobierna la impunidad. Acá surgen dos propuestas mi estimadas y estimados miembros del blog: o nos deprimimos y decimos, sí, nada va a cambiar, qué triste, y nos quejamos; o exigimos justicia como sociedad que tiene derechos que no pueden ni deben ser pisoteados. Saludos.

~ por Iván Quecha Reyna en septiembre 28, 2008.

Una respuesta to “Mentiras en Oaxaca sobre muerte de Brad Will”

  1. […] quieren saber más del hecho, tenemos un post donde se detallan las mentiras, corrupción e ineficiencia de las autoridades del PGR en Oaxaca sobre la muerte de Brad Will. […]

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