¿Es necesario que los civiles tengamos armas?

Acá un texto muy interesante sobre la visión del crimen en Estados Unidos. Se agradecen comentarios:

Disparar es un deporte familiar

CRÓNICA- Milenio Semanal

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El hombre del pelo a rape y las cadenas de oro en el cuello y en las muñecas, y en los dedos de las manos, te dice que te lleves ese cuerno de chivo con el que has estado jugueteando todo este tiempo. Irrumpe y escuchas. Él te dice que es estadounidense y tiene una licencia de conducir del Estado de Texas, lo suficiente para comprártelo a cambio de 40 dólares extras que tendrías que darle a él. Dudas. Él dice que no tienes por qué preocuparte, que pasar armas a México es lo más fácil del mundo. Mucho más sencillo incluso, que comprar un AR-15 en Texas. Hay dos maneras, te explica con tono pedagógico: Si es por mayoreo, existen redes bien establecidas para ese tráfico, tanto que nomás les falta ser legales. Todo en Estados Unidos es una industria, apunta, mezclando ahora el tono didáctico con uno más sabiondo, y un poco altanero. No te agrada. Para acceder a esas redes, como todo, hay que preguntar, sigue contando. Él está en lo suyo. Debes preguntar una, dos o tres veces, pero no más. Y cuando tu preguntas, siempre encuentras gente dispuesta para todo. Pronto aparece el contacto y en menos de lo que piensas, las armas que has comprado en esta Feria de Armas de Fort Worth, Texas, estarán en camino a tierras mexicanas. Luego se calla y te mira bien a la cara –te das cuenta de que tiene una cicatriz en el mentón- y de alguna forma poco misteriosa se da cuenta de que tu no quieres un arsenal. Por ahora. Algo te delatará para que él termine de darse cuenta de que tu eres nuevo en este mundo del “Gun Show”, así es que ahora te habla de la segunda forma de llevar armas de Estados Unidos a tu país. La más idónea en tu caso: “La forma homiga”, dice. Tu piensas que si esa es la que te recomienda, hace un momento, cuando te veía a la cara y tu le veías su cicatriz del mentón, él te estaba imaginando como una hormiga. Dejas pasar, ni modo que qué. Él sigue hablando. La mujer que te acompaña se hace la desentendida. Parece que en algún lugar aprendió esa máxima muy de moda en México: “Ver, oír y callar, si quieres vivir”, aunque te parece que ella es un tanto extremosa, quizá hasta fundamentalista en la aplicación de las leyes del narco. Se aleja. Ni siquiera se queda a oír lo que dirá el hombre del pelo a rape y las cadenas de oro en el cuello y en las muñecas, y en los dedos de las manos. No quiere comprometerse con nada, nadita. Tu comprendes: quien sabe cómo ha aparecido en esta historia, aunque tenga un arma en su casa y esté dispuesta a usarla si alguien hace algo contra alguna de sus dos lindas hijas, rubias y con los cabellos rubios siempre brillantes y sedosos. Antes de que él siga, tu preguntas por el AR- 15. El se incómoda. Lo mejor es el cuerno de chivo. El AR-15 se descompone mucho. Necesita mantenimiento constante. No te equivoques. Elegiste bien en un principio. El cuerno de chivo es el que se usa en Estados Unidos y en México. Los excéntricos, los pobres y alguno que otro loco, compra AR- 15. Un día de estos los van a descontinuar. Pero mientras tanto, un AR-15 es más barato. Cuesta 850 dólares, frente a los 1 mil 500 del AK. La pistola 9 milímetros vale 500, una 38 super, 520 y la Magnum 357, 300 dólares. Para pasarlo el Cuerno de Chivo a México –te explica al fin- lo que debes hacer es separar el rifle en varias piezas. Su cargador, su mirilla, sus mangos, su punta, el gatillo, el cañón, todo. Luego vas a tener que pasar dos o tres veces por la aduana, con cada una de las partes. Si te hacen pasar por el lector especial, no habrá problema porque no registrará ninguna arma. Tu no llevas un arma de hecho. Y si te detienen y la ven, no hay castigo importante, porque, recuérdalo, tu no llevas un arma. Después de pasar a México todas las piezas, hay muchos armeros en cualquier ciudad fronteriza. Y sino quieres pagar más, hasta por internet puedes aprender a armarlos. Deberías animarte, te dice. Tu escuchas.

II
En las oficinas de la PGR en la ciudad de México, un funcionario de esos acreditados para hablar pero que no les gusta que los cites cuando escribes lo que te dicen, te explica que las armas que usan los sicarios al servicio de los cárteles de la droga para hacerle la guerra al gobierno de México, no son conseguidas a través de un sofisticado entramado de traficantes o mediante la contratación de los servicios de mercenarios internacionales. Que la forma en la que se arman los ejércitos del narcotráfico es mucho más simple: que lo hacen principalmente a través de Ferias populares y públicas que se celebran con regularidad en la frontera de los Estados Unidos, donde “cuernos de chivo”, rifles AR- 15 y pistolas Beretta, entre muchas otras armas de alto poder prohibidas en México, son compradas por ciudadanos norteamericanos a los que sólo se les pide una copia de su licencia de conducir como requisito. Luego, el funcionario, mientras toma la taza de café número veinte del día, te entrega un manojo de papeles que él llama documento oficial de la Procuraduría General de la República sobre “Tráfico de armas México- USA”. Echas un vistazo. En Estados Unidos no hay grupos clandestinos que vendan armas, ya que a lo largo de toda la frontera norte de México existen más de cien mil permisionarios que las venden legalmente, en negocios preferentemente constituidos, o a través de las llamadas ferias de armas “Gun Shows”, que de la misma manera operan a lo largo de la frontera”. El “documento oficial” sigue contándote que la modalidad preferida de los traficantes de armas es comprarlas a ciudadanos americanos o residentes legales a cambio de una cantidad determinada de dinero. Luego las armas se pasan de los Estados Unidos ocultas en vehículos terrestres, en las llantas de refacción, respaldo de asientos, oquedades fabricadas en las carrocerías. Después de comprar el armamento en ferias y tiendas de armas, los traficantes las internan al país a través de 19 cruces de paso formales y de los incontables cruces informales que existen a lo largo de 3 mil 152 kilómetros de frontera común entre México y Estados Unidos. Los aseguramientos más significativos se realizan (no en la aduana) sino en México, como resultado de enfrentamientos entre grupos antagónicos, cateos o hallazgos”, reconocen las personas que escribieron este documento que lees, aunque resaltan que existe el establecimiento de enlaces México- Estados Unidos para el intercambio de información, en tiempo real, para la realización de acciones en caso de la detección de introducción de armas de fuego en proceso y para el rastreo del armamento asegurado.

III
No deja de sonreírte y de ser amable contigo en ningún momento. Tiene un sombrero color marrón y una falda que casi le llega a los pies. Hace ya mucho tiempo que cumplió quince años. Es pequeña de estatura y tiene la voz ronca, como si fuera hablara otra persona a través de un su frágil cuerpo. La verdad es que te sorprendió que sea la presidenta de la Asociación Nacional del Rifle en Fort Worth, Texas. Esperabas a un tipo de 1.90, rubio, de pelo lacio, bigote y barba estilo ZZ -Top y algo gordo, pero no. Ella es la que te está explicando por qué en Texas es más fácil para un jovencito comprar un Cuerno de Chivo en un Gun Show que tomarse un trago en un bar, cuando no se han cumplido 21 años. Te habla sobre la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense. Usa palabras de diputada o algo así. De hecho hace política contigo. Tu ya no quieres más rollos de políticos, por eso te has interesado en temas de violencias. Le dices de tajo que en México hay más de 5 mil asesinatos en un año y que las armas con las que se cometen la mayoría de estos actos, se compran en ferias de armas como en la que estamos, donde hay letreros por todos lados, que dicen “Disparar es un deporte familiar”. Ella sigue sonriendo contigo, sigue siendo amable, aún y cuando tu te exasperas un poco. Esperas que alguna mueca extraña pero no la encuentras. Los criminales siempre van a encontrar la forma de conseguir armas, te dice, con su voz ronca y calmada. Luego pregunta que quién tiene legalmente las armas en México y se responde a si misma que la policía, que ellos son los que tienen las armas. Vuelve a preguntarte: ¿Y ellos son buenos o son malos? No lo sabemos. ¿Qué pasa entonces? Que las personas malas son las que tienen las armas y las personas buenas en México no tienen armas, no tienen ese derecho a defenderse de las personas malas. Si alguien se mete a tu casa, viola a tu esposa, mata a tus hijas, ¿qué puedes hacer?, ¿sólo ver? Tu escuchas con mayor atención. Ya no te estás hablando una diputada, no cabe duda. Un adolescente pecoso aparece de repente en el módulo de la Asociación Nacional del Rifle. Ella detiene la explicación que te estaba dando. Se muestra igual de amable con el pelirrojo recién llegado con una bolsa de plástico, dos pistolas y unas cuantas cajas de municiones que le acaba de obsequiar su padre como regalo de cumpleaños. Lo registra como miembro de la Asociación. Será el número 4 millones y algo de esta organización. Cuando el mozalbete se va, preguntas que por qué es importante el derecho a usar armas o algo por el estilo. Ella, la sonriente, responde que mucha gente en Estados Unidos usa armas desde hace mucho tiempo y que una vez que le quites las armas al pueblo de los Estados Unidos, el pueblo de los Estados Unidos estará a merced de que haya un gobierno tiránico y que la gente esté subyugada. Otros países que no permiten el uso de armas, no son una democracia. Sudamérica tiene la idea de que el gobierno es el que controla a la gente, y no la gente al gobierno, porque la gente no puede defenderse. Y es por eso que todo mundo quiere venir acá a Estados Unidos. Luego para de hablar y de tu voz sale algo así como: ¿No cree que el uso de armas es algo peligroso? Ella contesta: Yo en mi cocina tengo cuchillos y no he matado a nadie. No es la pistola o el rifle los que matan, sino las personas. En cualquier taller hay una sierra, un martillo, herramientas que son muy peligrosas si las usas con maldad. Pero sino, ayudan mucho a la gente. Los países donde no hay armas es porque la gente no tiene cómo defenderse en su casa de los criminales. Y los criminales siempre van a portar pistolas, aquí y en donde sea.

FUENTE

~ por Iván Quecha Reyna en marzo 11, 2009.

Una respuesta to “¿Es necesario que los civiles tengamos armas?”

  1. las armas no son ni malas ni buenas, eso son las personas, yo opino que mejor tenerla y que no la necesites, que necesitarla y no tenerla.

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